Nuevo trabajo

En Julio la aventura BBVA se acabó. Después de mucho mucho años, el Banco decidió dejar solo 8 técnicos de soporte VIP y bueno… me largaron básicamente por no ser uno de los 8 elegidos. La elección de esos elegidos dejó mucho que desear, ya que según decían, lo eligió el banco… pero fueron 6 personas de Castellana, la de Recoletos y Rubén por razones obvias que no tiene porque saber nadie que no le conozca y conozca la historia.

Me buscaron un nuevo sitio, una inmobiliaria por así decirlo. Fui a la entrevista con Sergio García Ortega, antiguo compañero de Vaguada. El “destino” ha querido que al estemos juntos David García y yo, el otro compañero de Vaguada. El trabajo no tiene nada que ver y me está haciendo trabajar horas y horas, aprender y montar una infraestructura de empresa casi de 0. Lo poco que hay/había, se cae a cachos.

 

Por otro lado, la semana pasada tuvimos vacaciones. Nos fuimos a Andorra, donde María estuvo malita pero gracias a ella estuvimos el Caldea, con poquísima gente, jacuzzis en la calle mientras llovía y mil cosas maravillosas. Después bajamos a Valencia, vimos a nuevos compañeros míos del trabajo, montamos en el Gulliver y probamos una de las peores paellas del mundo. También estuve malo yo, que hay que compartir. Después fuimos a Murcia, María está haciendo un master allí y tiene que ir algunos findes, ese y el anterior la acompañé yo. Me encanta que no deje de estudiar y aprender. Me encanta ver como se marca metas y las alcanza. Me encanta.

Al tema. Volvimos de vacaciones y bueno, en el trabajo estoy “luchando” por hacer las cosas lo mejor posible, innovar, hacerme valer, transformar todo etc. Estoy luchando por algo más que un sueldo a final de mes. El caso es que tuve unos días malísimos. De repente no había nada extraordinario que hacer, solo el trabajo del día a día. Alguna cosa suelta y muchas “derivaciones”. De repente me di cuenta de que estaba como deprimido. No quería trabajar, quería irme a casa y abrazarme en la cama a mi niña. Eso o cualquier otra cosa que no fuese estar allí. No sabía bien que me pasaba, si era la reunión, la falta de cosas que hacer no se… estaba OFF total.

El caso es que el jueves, cuando faltaba hora y media para acabar surgió algo. De repente me activé. Fue un reto, una petición imperativa que alguien hizo. Digamos que la persona más importante de la empresa pidió una cosa para el día siguiente. No había materiales, no había planificación, no teníamos nada. No tenía nada y me dijo “arréglatelas como sea pero que esté mañana”. El caso es que el off se me pasó de golpe, me activé y desde el jueves estoy como una rosa.

 

Todo esto viene a explicar que este trabajo me está ayudando a conocerme a mi mismo. Cuando estaba en el banco, si no había nada que hacer, me daba igual. Me ponía a mirar cosas en internet, montar servidores o cualquier otra cosa. Aquí no puedo hacer eso como tal, y me aburro. Digamos que me ha dado cuenta de que necesito retos de forma continua para no aburrirme. Eso es bueno, pero es malo… Habrá retos imposibles, que salgan mal y por otro lado es imposible estar día a día montando cosas nuevas ¿no?

En fin, todo ese tocho para ese último párrafo, pero tenía que poner mis pensamientos.

Y ahora me voy a dormir, que María esta esperándome y necesito abrazarla.

Ahora, hay que intentar avanzar, intentar ganar más dinero, intentar tener un buen futuro… Creo que puedo hacerlo, pero la gasolina parece que debe venir en forma de retos, sino se me hace muy muy pesado. Pero quizás la vida es un reto en si y debo conseguirlo. Si, debo conseguirlo.

¡YO PUEDO!