Capítulo 1. Demostración de que siempre hay que apretar

Es un título un poco…

Pongamonos en situación, meses finales de 2014. Algunas personas me comentan X cosas en el trabajo. Yo me hago la ilusión utópica de que si me esfuerzo todo y más, me contrataran ellos directamente, de repente cobraré muchisimo dinero, seré super feliz y hasta viajaré en avión.

Genial, hay que marcarse metas. Desde ese momento mi entusiasmo va “in crescendo”. Lo doy todo. TODO. Me quedo mil horas en el trabajo, innovo, hago propuestas, me formo para implantar mil cosas que al final no se hacen, me voy de viaje a donde haga falta en fin… TODO. Llega final de año, el CIO se va de la empresa por motivos mmmhhh y me quedo un poco ploff pero sigo empujando a tope.

Mientras en casa llego tarde casi siempre, cansado, sin ganas de mucho y siempre diciéndole a María “Amor, tengo que intentarlo”. Y lo intenté!

Llegó Marzo y fué a parar a esa empresa un señor mu serio, muy alto y muy… distante. Nada que ver con el anterior. El caso es que seguí empujando. Pero de un día para otro empecé a escuchar cosas. Cosas y cosas. Y hablé con una persona, le comenté mis inquietudes y me comentó que preguntaría algo… Aún sigo esperando!

Llegó el verano y me cansé de empujar. De repente tiré la toalla, me daba igual todo y sensiblemente todo empezó a ir peor allí. Nadie se escandalizó, aunque a mi si que me llegaron quejas desde mi empresa por mis propias quejas. Normal, soy muy pesado. En fin, volviendo al tema, todo iba peor pero digamos que tenían asimilado que el 110% que daba antes no podía seguir por mucho. El caso es que mi compañero tomó mi relevo y empezó a implicarse más y más… poco le duró! En verano nos quitaron la jornada reducida y currabamos como gilipollas, ¡genial!

Al final me cansé del todo y entre en tecnoempleo e infojobs. Al principio apuntandome a una oferta o dos a la semana. Después pasándome el día entero, mientras tenía tiempo, buscando trabajo. Y tras 2 meses y varias entrevistas, me llegaron 2 ofertas el mismo día, mismo sueldo. Al final he acabado a 15 minutos de casa, sin atascos, en un sitio muy muy chulo y esperando a ver que va surgiendo. Siendo sincero, no está siendo como me esperaba, pero si que he mejorado en condiciones y demás. Estoy contento. La decepción me ha servido de empujón. Y la ilusión anterior para aprender y ponerme las pilas. Si no hubiese tenido esa ilusión posteriormente frustrada, seguramente que seguiría allí muerto de risa, atascado como llevaba 5 años o así.

Así que siempre hay que intentarlo. Lo que sea, intentalo. Menos saltar de un avión en pleno vuelo sin paracaidas. Eso no lo intentes!

Nuevo trabajo

En Julio la aventura BBVA se acabó. Después de mucho mucho años, el Banco decidió dejar solo 8 técnicos de soporte VIP y bueno… me largaron básicamente por no ser uno de los 8 elegidos. La elección de esos elegidos dejó mucho que desear, ya que según decían, lo eligió el banco… pero fueron 6 personas de Castellana, la de Recoletos y Rubén por razones obvias que no tiene porque saber nadie que no le conozca y conozca la historia.

Me buscaron un nuevo sitio, una inmobiliaria por así decirlo. Fui a la entrevista con Sergio García Ortega, antiguo compañero de Vaguada. El “destino” ha querido que al estemos juntos David García y yo, el otro compañero de Vaguada. El trabajo no tiene nada que ver y me está haciendo trabajar horas y horas, aprender y montar una infraestructura de empresa casi de 0. Lo poco que hay/había, se cae a cachos.

 

Por otro lado, la semana pasada tuvimos vacaciones. Nos fuimos a Andorra, donde María estuvo malita pero gracias a ella estuvimos el Caldea, con poquísima gente, jacuzzis en la calle mientras llovía y mil cosas maravillosas. Después bajamos a Valencia, vimos a nuevos compañeros míos del trabajo, montamos en el Gulliver y probamos una de las peores paellas del mundo. También estuve malo yo, que hay que compartir. Después fuimos a Murcia, María está haciendo un master allí y tiene que ir algunos findes, ese y el anterior la acompañé yo. Me encanta que no deje de estudiar y aprender. Me encanta ver como se marca metas y las alcanza. Me encanta.

Al tema. Volvimos de vacaciones y bueno, en el trabajo estoy “luchando” por hacer las cosas lo mejor posible, innovar, hacerme valer, transformar todo etc. Estoy luchando por algo más que un sueldo a final de mes. El caso es que tuve unos días malísimos. De repente no había nada extraordinario que hacer, solo el trabajo del día a día. Alguna cosa suelta y muchas “derivaciones”. De repente me di cuenta de que estaba como deprimido. No quería trabajar, quería irme a casa y abrazarme en la cama a mi niña. Eso o cualquier otra cosa que no fuese estar allí. No sabía bien que me pasaba, si era la reunión, la falta de cosas que hacer no se… estaba OFF total.

El caso es que el jueves, cuando faltaba hora y media para acabar surgió algo. De repente me activé. Fue un reto, una petición imperativa que alguien hizo. Digamos que la persona más importante de la empresa pidió una cosa para el día siguiente. No había materiales, no había planificación, no teníamos nada. No tenía nada y me dijo “arréglatelas como sea pero que esté mañana”. El caso es que el off se me pasó de golpe, me activé y desde el jueves estoy como una rosa.

 

Todo esto viene a explicar que este trabajo me está ayudando a conocerme a mi mismo. Cuando estaba en el banco, si no había nada que hacer, me daba igual. Me ponía a mirar cosas en internet, montar servidores o cualquier otra cosa. Aquí no puedo hacer eso como tal, y me aburro. Digamos que me ha dado cuenta de que necesito retos de forma continua para no aburrirme. Eso es bueno, pero es malo… Habrá retos imposibles, que salgan mal y por otro lado es imposible estar día a día montando cosas nuevas ¿no?

En fin, todo ese tocho para ese último párrafo, pero tenía que poner mis pensamientos.

Y ahora me voy a dormir, que María esta esperándome y necesito abrazarla.

Ahora, hay que intentar avanzar, intentar ganar más dinero, intentar tener un buen futuro… Creo que puedo hacerlo, pero la gasolina parece que debe venir en forma de retos, sino se me hace muy muy pesado. Pero quizás la vida es un reto en si y debo conseguirlo. Si, debo conseguirlo.

¡YO PUEDO!